El Mito de los Círculos de Cultivo ¿Arte Extraterrestre?

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Desde el espacio esta fotografía se asemeja más a una pieza de arte moderno que una plantación de verduras. Pero lo que en realidad muestra la imagen no es nada más que trigo y manzanilla.

Estos círculos en los cultivos yacen en el suroeste de Egipto, específicamente en Sharq El Owainat, donde fueron fotografiados por un astronauta a bordo de la Estación Espacial Internacional y posteriomente serían publicados por el Observatorio de la Tierra de la NASA.

El agua para cultivar todas esas plantaciones proviene de yacimientos fósiles que se extienden por una vasta llanura de arena llamada Nubian Sandstone Aquifer System. La misma abarca 2.2 millones de kilómetros cuadrados atravesando Egipto, Chad, Libia y Sudán, según un estudio publicado en 2013 por la revista Environmental Science and Toxicology.

Vista aérea de un sistema de riego utilizando la técnica de pivote central, gracias a la cual es posible crear círculos de cultivo. Foto: Nasa.gov

Estos antiguos depósitos de agua deben su origen a los períodos glaciales, siendo llenados probablemente durante la última era de hielo, hace unos 11.700 años, menciona una investigación de la revista Quaternary Research.

Para hacer posible los círculos de cultivo, el agua es dirigida hacia la superficie y distribuida sobre las plantaciones utilizando tubos que giran lentamente en un proceso denominado pivote central.

Sin embargo, los regadores rotativos tradicionales hechos por el hombre no son los únicos que hacen círculos de cultivo o aquellos elaborados diseños en forma de espirales que a veces muestran en páginas de teorías conspirativas. Los patrones también pueden hacerse usando un dispositivo de GPS programado para llevar a cabo el trazado, con la ayuda de un láser. Así, el artefacto puede unir los puntos marcados, en forma de una línea recta, comentó Richard Taylor, director del Instituto de Ciencia de Materiales de la Universidad de Oregón (EE.UU.).

Círculo de cultivo en Diessenhofen, Alemania. Foto: Hansueli Krapf/Wikimedia.org

Taylor investigó la manera en que artistas podían utilizar microondas para conseguir diseños espectaculares, con la intención de responder al descubrimiento de los inusuales círculos de cultivo, encontrando que estos fueron expuestos a radiaciones de microondas. Algunas personas argumentaban que las figuras eran la prueba fehaciente de que los extraterrestres existían o que eran responsabilidad de la CIA.

Si las articulaciones de los tallos en las plantas son expuestas a microondas, éstas se expanden, haciendo que la planta caiga sin romperse, coincidiendo con el estado en el que se encontraron los tallos de muchos círculos de cultivo misteriosos, afirmó el especialista.

No obstante, sin importar quien los haya hecho, una cosa es segura: los círculos de cultivo muestran una belleza que no deja de sorprender.

Fuente: Environmental Science and Toxicology, Quaternary Research, Wikipedia.org, LiveScience.com

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