Huellas Podrían Ser la Clave en la Búsqueda de Vida Extraterrestre

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Cuando en el siglo XV Leonardo da Vinci examinó conchas petrificadas con agujeros en ellas, tuvo una increíble deducción. Determinó que las extrañas formaciones fosilizadas, posiblemente, fueron dejadas por antiguos organismos.

500 años más tarde, aquella hipótesis resultaría de gran utilidad en la búsqueda de vida alienígena, según sostiene un reciente artículo publicado en la revista Earth-Science Reviews. La nueva teoría fue presentada durante el congreso European Astrobiology Network Association, en los Países Bajos.

Astrónomos han estado evaluando alternativas para identificar rastros de vida extraterrestre en planetas y lunas de nuestro sistema solar. Marte, por ejemplo, pudo albergar formas de existencia viva, dependiendo de cuánta agua corría en su superficie y qué tan salada era. Asimismo, en regiones distantes de nuestro sistema planetario, hay muchas lunas congeladas que contienen géiseres de agua, como Titán y Encélado en Saturno, o Europa y Ganimedes en Júpiter.

“Leonardo comprendió la naturaleza bilógica de los agujeros basado en sus formas, no en su bioquímica”, expresó Andrea Baucon, líder del proyecto y que además se especializa en Icnología, una rama de la paleontología que estudia rastros de vida mediante madrigueras, agujeros y senderos. Ha estudiado la obra de Da Vinci y es investigador de la Universidad de Módena y Reggio Emilia (Italia), así como del Geoparque Naturtejo de la Meseta Meridional, perteneciente a la UNESCO, en Portugal.

“Puede considerarse una observación banal, pero gracias a ella podemos identificar vida extraterrestre que se distinga de la vida conocida”, puntualizó el icnólogo.

El Reto de los Cambios Geológicos

No obstante, un punto débil de este tipo de estudios, es que los rastros animales y las alteraciones geológicas pueden ser muy similares. Por ejemplo, a principios de este año, investigadores en Quebec, Canadá, dieron a conocer el hallazgo de formaciones fósiles con más de cuatro mil años de antigüedad. Mientras en 2016, otro equipo afirmó encontrar tapetes microbianos (microbial mat) con 3,7 mil millones de años en Groenlandia.

Sin embargo, dado que la Tierra posee cerca de 4.500 millones de años en su haber, los críticos de estos descubrimientos argumentan que los cambios en la geología terrestre han variado tanto durante todos estos milenios, que podrían confundirse con formas de vida prehistóricas. De esta manera, los microbiólogos necesitan demostrar la veracidad de sus descubrimientos comparando los hallazgos con formas de existencia viva más recientes. Los investigadores también pueden intentar verificar rastros de organismos vivos mediante la reacción química de las rocas, pero nuevamente están sujetos a los cambios que han experimentado las mismas.

Extraterrestre

Mediante la observación de rastros dejados en las rocas, es difícil saber cuándo se produjeron por alteraciones geológicas o por criaturas vivas. Foto: Pixabay.com

Baucon es miembro de la ROSAE, siglas en italiano que significan Relaciones de Organismo-Sedimento en Entornos Extremos. Un proyecto científico que examina cómo organismos y sedimentos interactúan en ambientes extremos como el fondo marino.

Una Forma Alternativa de Encontrar Evidencias

En este último estudio, Baucon y su equipo, intentan explicar la mejor manera de encontrar algún rastro extraterrestre. Un método de lograr el objetivo sería la búsqueda por “serpenteo” en senderos y madrigueras, el cual es una forma eficiente que tienen los microorganismos para buscar alimento. En lugar de hacer líneas rectas o cruzar repetidamente en una superficie, el serpenteo permite a una criatura buscar alimentos sin gastar demasiada energía.

“Los guardabosques se guían de pistas en la nieve para determinar la presencia de animales evasivos como el lince”, comentó Baucon, señalando que los rastros sirven para detectar criaturas que van desde organismos microscópicos hasta grandes dinosaurios. “¿Por qué no hacer lo mismo con huellas, agujeros y madrigueras marcianas?

“Los vestigios de interacciones con el substrato (el entorno del organismo) son una evidencia común de vida en la Tierra, y sus fósiles pueden sobrevivir a las enormes presiones y temperaturas generadas por el choque de los continentes”, agregó.

Pese a ser de mucha utilidad, las huellas no son suficientes para determinar que hubo presencia de organismos vivos. Foto: Pixabay.com

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