Cuatro Cosas Extraordinarias Sobre La Estrella Más Distante Que Los Científicos Han Visto Jamás

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Entre el resplandor de remolinos azules y amarillos de las galaxias distantes, este puntito de luz no se ve como gran cosa: apenas una mancha blanca en el negro infinito del universo.
Pero esta mancha pequeña tiene un significado tremendo para los astrónomos. Es la estrella más distante que han visto, dándoles a los astrónomos un vistazo al pasado.

Ícaro, la estrella más distante jamás ilustrada, no estuvo visible en años anteriores (2011), fue sólo gracias al lente gravitacional que saltó a la vista (2016)
La estrella MACS J1149+2223 Lensed Star 1 (mejor conocida como “Ícaro”) estaba a una distancia de 9 billones de años luz cuando emitió la luz que ahora alcanza a la Tierra. La mayoría de objetos observados a esa distancia son galaxias o explosiones estelares (también conocidas como Supernovas) las cuales producen mucha más luz que esta distante luz tenue.
Gracias a la expansión constante del universo, Ícaro estaría ahora mucho más lejos de nuestro planeta; en este momento quizás se haya convertido en supernova, formando un agujero negro o una estrella de neutrones.
A continuación cuatro cosas que deberías saber sobre este distante vecino galáctico y porqué lo estamos viendo por primera vez.

1. Descubrir a Ícaro fue un golpe de buena suerte

Ícaro está tan lejos que técnicamente no deberíamos ser capaces de verla: está 100 veces más lejos que la estrella más distante que se ha visto en telescopios hasta ahora. Afortunadamente, los astrónomos tuvieron un poco de ayuda del universo para encontrarlo (y el telescopio Hubble, démosle crédito).
Ícaro fue visible debido a un fenómeno astronómico llamado lente gravitacional. En resumen, la gravedad de objetos celestiales enormes y amontonados (en este caso, un cúmulo de galaxias) dobla la luz, creando un efecto de lupa para cualquier cosa detrás de ellas. En general, los investigadores dijeron a The Guardian que Ícaro fue agrandado más de 2000 veces.
Ícaro también tuvo el realce especial de una estrella extra-lupa en el cúmulo de galaxias, haciendo que su brillo aumentara cuatro veces más en el transcurso de tiempo que los astrónomos la estudiaban.

2. La estrella es una supergigante azul

Ícaro sería una rareza en el universo, si aún existe. El análisis de su luz mostró que era una supergigante azul, una de las estrellas de mayor masa y calor que conocemos. La supergigante azul Rigel A, el “pie” izquierdo brillante de la constelación de Orión, es 23 veces más grande que el sol, y se estima que es cientos de miles de veces más brillante.
Las estrellas como Ícaro y Rigel son raras en el universo de hoy, pero en el inicio del universo eran comunes. De acuerdo a estudios, la mayoría de las primeras estrellas eran supergigantes azules en algún punto de sus vidas.
Tiene sentido, ya que la luz distante de Ícaro es algo como una máquina de tiempo.

Estrellas gigantes en el universo

3. Ícaro da un vistazo al pasado

El universo es mucho más grande de lo que seguramente piensas. Y debido a su tamaño astronómico, toma mucho tiempo para que su luz alcance la Tierra a través del cosmos inhóspito. Aun viajando a gran velocidad, la luz toma 9 billones de años desde esta estrella distante hasta la Tierra.
Cuando Ícaro liberó los protones que actualmente golpearon las cámaras de Hubble, la Tierra ni siquiera se había formado. Serían otro 4.4 billones de años antes que nuestro sistema solar empezara a unir el polvo de nuestro universo. Tales observaciones distantes del universo ayudan a que los astrónomos aprendan sobre cómo era el universo antes de nuestro tiempo, incluso dándonos vistazos de los momentos que sucedieron al Big Bang.

4. La observación permitió a los científicos comprobar la teoría de materia oscura

The Guardian reveló que el equipo también usó la imagen de Ícaro para probar la teoría de la materia oscura, la sustancia misteriosa que compone el 27% del universo (su contraparte, la energía oscura se encuentra en el otro 68%). Una teoría propuso que la materia oscura estaba hecha de agujeros negros, pero lo que los investigadores de Ícaro vieron no sustenta tal teoría. Revisando una década de imágenes de Hubble, ellos no vieron la luz de Ícaro a través del tiempo. Si la teoría de agujero negro y materia oscura fuera correcta, la estrella se hubiese visto más brillante.
En los años siguientes, los científicos esperan avizorar más allá en la historia de nuestro universo con telescopios más poderosos, como el telescopio espacial James Webb y el Telescopio de Sondeo Infrarrojo de Campo Amplio (WFIRST, por sus siglas en inglés). Los cortes recientes de presupuesto de la Casa Blanca amenazan el futuro de WFIRST. Si el gobierno no estaba seguro sobre lo mucho que estos telescopios espaciales pueden lograr, este descubrimiento podría servir para disipar las dudas.

Referencias: The Guardian

 

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