¿Envíar un satélite a la órbita lunar mediante propulsión de agua?

NeoCosmos Oficial
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¿Es posible poner en la órbita lunar un satélite mediante propulsión basada en un recurso natural tan abundante en la Tierra como es el agua? Sí, lo es.

Así lo está demostrando el equipo de Mason Peck, un ex director de la NASA y ahora profesor de ingeniería mecánica y aeroespacial en la Universidad Cornell de Estados Unidos. Su objetivo es llevar un satélite tipo CubeSats alrededor de la Luna.

Los CubeSats son un tipo de vehículos espaciales caracterizados por un tamaño estándar pequeño y por el uso de tecnologías fácilmente disponibles. Muchos han sido construidos por estudiantes universitarios y se han lanzado docenas de ellos hacia la órbita terrestre utilizando la capacidad de carga sobrante en lanzamientos espaciales más grandes.

Por lo que el grupo de Peck no sólo busca lograr la primera órbita alrededor de la Luna con un satélite no mayor al tamaño de una caja de cereales y fabricado 100% con componentes ampliamente disponibles en el mercado, sino que también pretende ponerlo en órbita impulsado por un combustible que podríamos obtener simplemente abriendo un grifo.

Esta llamativa iniciativa tiene un objetivo muy importante: demostrar que podemos usar agua como combustible.

Mucha de la masa que se pone en órbita hoy en día se ecuentra en los cohetes, que son el único medio para enviar algo al espacio. Pero ¿y si pudiéramos usar lo que ya tenemos y nos sobra? “Si logramos hacer que las naves espaciales pudiesen reabastecerse, eso significaría que podríamos ir más lejos, probablemente más rápido y logrando hacer mucho más.” señaló Peck.

https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/1/13/NanoRacksCubeSatLaunch_ISS038-E-056389.jpg/1024px-NanoRacksCubeSatLaunch_ISS038-E-056389.jpg

CubeSats fotografiados por un miembro de la tripulación de la Expedición 38 después del despliegue del lanzador de NanoRacks en el extremo del brazo robótico japonés. El programa CubeSats contiene una variedad de experimentos como observaciones de la Tierra y pruebas electrónicas avanzadas. Los paneles solares de la Estación Espacial Internacional están a la izquierda. Créditos: NASA.

Si todo sale conforme a lo planeado, el 2019 un satélite tipo CubeSat del equipo de Peck despegará a bordo de un cohete SLS y en algún punto entre la Tierra y la Luna, será eyectado desde la zona de carga útil.

El satélite tiene en realidad dos mitades en forma de “L”, que se desacoplarán y se separarán gradualmente entre sí hasta kilómetros de distancia, aunque siguiendo ambas una trayectoria hacia la Luna. Los satélites gemelos girarán rápidamente sobre sí mismos a medida que avancen y ese giro creará momento angular (como en un trompo) que ayudará a evitar que se desvíen.

Con la energía capturada del Sol mediante células solares, el agua almacenada en sus tanques, en la parte baja de la “L”, se electrolizará liberando sus dos gases constituyentes: hidrógeno y oxígeno. Estos, sometidos a las condiciones adecuadas, entrarán en combustión en cortas ráfagas separadas por períodos entre 30 minutos y una hora, proporcionando así la propulsión. La rotación además separará el agua líquida de los gases.

Cuando el satélite entre en la zona dominada por la gravedad lunar, se frenará automáticamente y será enviado a una lejana órbita terrestre para reconectar nuevamente con la Luna días después. El equipo de Peck cree que en este segundo encuentro el satélite estará volando lo bastante despacio como para ser atrapado por la Luna en una órbita a unos 10.000 kilómetros sobre la superficie lunar.

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