Tubos de Lava Podrían ser Nuestro Hogar en la Luna

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Seguridad bajo tierra

Debido a la ausencia de atmósfera, vivir en la Luna se perfila como una empresa para nada sencilla. Variaciones extremas de temperatura y radiación, así como los constantes azotes de meteoritos son grandes obstáculos para científicos e ingenieros. Los astronautas que han visitado nuestro satélite natural han experimentado en carne propia lo difícil que es encontrar un refugio seguro en un lugar tan hostil.

Las colonias humanas lunares están lejos de ser una realidad, pues presentan muchos desafíos, entre ellos construir empleando únicamente materiales extraídos directamente desde la misma Luna. Por ello, la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial (JAXA, por sus siglas en inglés) sugiere que la forma más segura de encontrar un refugio seguro en el astro, es a través de los tubos de lava lunares.

Quizá los tubos de lava lunares no sean el lugar más idóneo para albergar seres humanos, aunque debemos considerar que dichos agujeros se vuelven estructuras sólidas una vez que el flujo de lava cesa y el magma es drenado por completo. Esta clase de tubos también existen en la Tierra, aunque son mucho más pequeños en comparación con los de la Luna, los que pueden alojar cómodamente una ciudad media latinoamericana, como Santiago de Chile (5,15 millones de habitantes).

“Es importante saber dónde están y cuán grandes son los tubos de lava lunar si efectivamente queremos construir una base allí”, dijo Junichi Haruyama, investigador principal de JAXA. “Además, también significa un importante paso para la ciencia. Podríamos obtener nuevas muestras de rocas y minerales, datos sobre flujos de calor e información acerca de los terremotos lunares”.

El siguiente video muestra un tubo de lava en Hawaii que nos permite hacernos una idea del eventual espacio lunar que albergaría vida humana en la Luna.

Camino a la colonización del espacio

Con el fin de entender mejor los tubos de lava lunares, JAXA se basa en la información suministrada por la nave espacial SELENE, la cual orbitó el satélite entre 2007 y 2009. Igualmente, el equipo japonés ha entrado en contacto con algunos científicos de la NASA que participaron el 2011 en la misión “Laboratorio Interior y de Recuperación de Gravedad” (GRAIL, por sus siglas en inglés), la cual consistía en recolectar datos sobre el campo gravitacional de la Luna, utilizando dos sondas.

Gracias a la información de GRAIL, el equipo de JAXA pudo encontrar evidencia de la existencia de tubos de lava en la superficie lunar cercanos a la región de Marius Hills, un conjunto de cúpulas volcánicas ubicadas en Oceanus Procellarum, un vasto mar lunar que se encuentra en el margen oeste de la cara visible de la Luna. Las cúpulas tienen en promedio aproximadamente 200-500 metros de altura. Las Marius Hills deben su nombre al cercano cráter Marius de 41 km de diámetro . Estas montañas representan la mayor concentración de características volcánicas en la Luna.

Fotografía de la región Marius Hills, donde se encuentran varios tubos de lava lunares. Foto: Nasa.gov

“Ya sabíamos sobre una suerte de tragaluz en Marius Hills, pero no teníamos idea de hasta dónde podía llegar la cavidad subterránea”, explicó Jay Melosh, copartícipe de GRAIL y distinguido profesor de la Universidad Purdue, en Indiana (EE.UU.).

“Nuestro equipo en Purdue usó datos gravitacionales relacionados específicamente con esa área para inferir que el agujero era parte de un complejo mucho mayor. Además por medio de esta técnica pudimos descifrar qué tan profundas resultaban esas aperturas”.

“Descubrir tubos de lava fue fundamental para nuestros planes de enviar gente a la Luna y, eventualmente, colonizarla. A principios de octubre, el vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, dijo que la Luna era “un objetivo estratégico clave” en cuanto mejoraría notablemente la capacidad para viajar más lejos.

Si los tubos de lava demuestran funcionar como refugios, nos aportarán importantes conocimientos referentes a cómo sobrevivir en condiciones hostiles fuera de nuestro planeta. Con ello, sólo será cuestión de tiempo para que los seres humanos llamen a otro planeta o quizás la misma Luna, como su “hogar”.

Fuentes: Sciencedaily.com, Futurism.com, Wikipedia.org

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