La Vida en Marte Sería Más Posible de lo que Se Pensaba

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Marte no es exactamente un lugar amigable para la vida tal y como la conocemos. Si bien las temperaturas en el ecuador pueden alcanzar los 35 °C durante el verano, el promedio sobre la superficie marciana es de -63 °C, pudiendo descender a -143 °C en invierno. Su presión atmosférica es menos del 1% de la de nuestro planeta, mientras que la corteza está expuesta a una considerable cantidad de radiación.

Hasta la fecha, nadie estaba seguro de que microorganismos pudieran sobrevivir en este ambiente tan extremo. Pero gracias a un nuevo estudio realizado por un equipo de investigadores de la Universidad Estatal de Moscú (LMSU), en Rusia, ahora es posible determinar qué tipo de condiciones pueden soportar ciertos microorganismos. Además, este estudio podría tener implicaciones significativas en la búsqueda de vida en otras partes del Sistema Solar.

Imagen de la superficie marciana. Foto: Nasa.gov

Una Simulación Reveladora

El estudio, titulado 100 kGy gamma-affected microbial communities within the ancient Arctic permafrost under simulated Martian conditions (aludiendo a la simulación de comunidades microbianas expuestas a la radiación en la superficie marciana), fue publicado recientemente por la revista Extremophiles y estuvo dirigido por el científico y especialista Vladimir S. Cheptsov.

Para proceder con la simulación, los investigadores se plantearon la hipótesis de que las condiciones relacionadas con la temperatura y la presión atmosférica no serían factores tan determinantes como la radiación. Se realizaron experimentos donde se irradió con rayos gamma comunidades microbianas contenidas en mezclas minerales que imitan la composición del regolito marciano. El mismo, estaba compuesto de rocas sedimentarias contenidas bajo el permafrost y fue sometido a bajas temperaturas y débiles presiones.

“Hemos estudiado el impacto conjunto de una serie de factores físicos (radiación gamma, baja presión, baja temperatura) en las comunidades microbianas dentro del antiguo permafrost ártico. Del mismo modo, hemos llevado a cabo un experimento de simulación que recreó las condiciones de criopreservación en el regolito marciano. Es importante señalar  también que en este trabajo estudiamos el efecto biológico de altas dosis (100 kGy) de radiación gamma sobre células procariotas, considerando que en estudios previos no se habían encontraron procariotas vivas después de dosis superiores a 80 kGy”, dijo Vladimir S. Cheptsov.

Para simular las condiciones marcianas, el equipo utilizó una cámara de clima constante que mantuvo la baja temperatura y la presión atmosférica. Luego, expusieron los microorganismos a distintos niveles de radiación gamma. Así, hallaron que algunas comunidades microbianas mostraron una alta resistencia a condiciones en un entorno similar al del planeta rojo.

Imagen del polo norte de Marte, donde las temperaturas pueden llegar a ser sumamente extremas. Foto: Nasa.gov

Cuando se comenzaron a irradiar los microbios, notaron varias diferencias entre la muestra irradiada y la muestra de control. Mientras que el número total de células procariotas y bacterianas (biológicamente activas) se mantuvieron constantes en niveles controlados, el número de bacterias disminuyó dos veces al recibir los 100kGy de radiación, mientras que el número de células disminuyó en tres. El equipo se sorprendió también cuando notó que dentro de la muestra expuesta de permafrost, había una gran biodiversidad de bacterias que no murieron pero que sufrieron un cambio estructural significativo después de ser irradiadas.

En resumen, estos resultados indicaron que los microorganismos en Marte son más resistentes de lo que creíamos. Además de poder sobrevivir a las bajas temperaturas y la baja presión atmosférica, también son capaces de sobreponerse a los diferentes tipos de condiciones de radiación que son comunes en la superficie marciana.

“Los resultados del estudio mostraron la posibilidad de criopreservación prolongada de microorganismos en el regolito marciano. La intensidad de la radiación ionizante en la superficie de Marte es de 0.05-0.076 Gy/año y disminuye con la profundidad. Teniendo en cuenta la intensidad de la radiación en el regolito de Marte, los datos obtenidos permiten suponer que los hipotéticos ecosistemas de Marte podrían conservarse en un estado abiótico en la capa superficial del regolito (protegido, de los rayos UV) durante al menos 1,3 millones de años. A una profundidad de dos metros durante 3,3 millones de años y a una profundidad de cinco metros durante al menos 20 millones de años. Los datos obtenidos se pueden aplicar para evaluar la posibilidad de detectar microorganismos viables en otros lugares del Sistema Solar o dentro de pequeños cuerpos en el espacio exterior”, expresó Cheptsov.

Un Gran Paso en la Investigación Extraterrestre

Este estudio fue significativo por múltiples razones. Por un lado, los autores pudieron probar por primera vez que las células procariotas pueden sobrevivir a la radiación en más de 80 kGy, algo que antes se pensaba imposible. También, demostraron que a pesar de sus duras condiciones, eventuales microorganismos aún podrían estar vivos en Marte, preservados bajo el permafrost.

Del mismo modo, demuestra la importancia de considerar los factores extraterrestres y cósmicos al preguntarse dónde y bajo qué condiciones los organismos vivos pueden sobrevivir. Por último, la investigación ha hecho algo que ningún estudio anterior había conseguido: definir los límites de resistencia a la radiación de los microorganismos en Marte, específicamente dentro de un regolito y a distintas profundidades.

Esta información será de gran valor para futuras misiones a Marte y otros lugares del Sistema Solar, quizás incluso en el estudio de exoplanetas. Conocer el tipo de condiciones en que prosperará la vida nos ayudará a determinar dónde buscar signos de ella.

Fuentes: Extremophiles.com, LiveScience.com

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