Púlsares, las Estrellas que Facilitarían el Primer Contacto con Vida Inteligente

NeoCosmos Oficial
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Sabemos que las sondas espaciales Voyager contienen un mapa de las coordenadas de nuestro planeta con la esperanza de que vida inteligente extraterrestre las decodifique.

Un sólo mapa para todas las especies

Hace 40 años la NASA lanzó una sonda llamada Voyager al espacio, la cual incluía información sobre nuestra ubicación en el universo. Según el plan original, los datos contenidos en la nave ayudarían al posible descubridor a identificar la procedencia del objeto. No obstante, el reto suponía idear un mapa que no utilizara las clásicas coordenadas terrestres como Norte-Sur, Este-Oeste.

Para superar dicha dificultad, el astrofísico Frank Drake creó un mapa basado en púlsares (estrellas de neutrones que pueden vivir siglos). Cuando estas son observadas parece que parpadearan, aunque en realidad, se encuentran girando constantemente. A partir de esos giros resulta posible establecer el tiempo que tienen en movimiento, ya que este se ralentizan con el paso de los años.

Este diagrama esquemático de un púlsar ilustra las líneas de campo magnético en blanco, el eje de rotación en verde y los dos chorros polares de radiación en azul. Créditos: Wikipedia.org

De acuerdo con una publicación de National Geographic, una eventual criatura inteligente que encontrase el Voyager podría medir la frecuencia de giro actual del púlsar, comparándolo con la velocidad de giro que tenía en sus inicios (cosa que se indica en el mapa), para así establecer el tiempo que lleva orbitando.

En 1971, Frank Drake y el famoso astrofísico Carl Sagan, seis años antes de que los Voyager fuesen lanzados, decidieron utilizar este método para indexar las coordenadas de la Tierra. Utilizaron 14 púlsares que se conectaban al Sol como punto central mediante líneas. Las velocidades originales de cada púlsar estaría inscrita sobre las líneas en forma de código binario.

“Había una magia en los púlsares… ninguna otra cosa en el universo tenía una característica como esa”, explicó Drake. “Cada uno tenía una frecuencia distinta, pudiendo ser identificada por cualquier persona o criatura extraterrestre en el espacio”.

Varias formas de hacer contacto

Disco de oro contenido en el Voyager. Fotografía: Nasa.gov

Pero el mapa púlsar no es la única manera que hemos tratado de proporcionar información sobre nuestra presencia en el universo. Es sabido que se han estado enviando señales de radio al espacio esperando algún tipo de respuesta alienígena, incluyendo el famoso “mensaje de Arecibo”, lanzado en 1974. Eso sin contar las posibles señales no intencionales que se emiten al cosmos.

De hecho, organizaciones como Messaging Extraterrestrial Intelligence (METI) están apostando por invertir en fondos destinados al envío de mensajes a estrellas. Mientras que por su parte, iniciativas como Breakthrough Message intentan avivar el debate sobre lo que debería decirse en caso de hacer contacto extraterrestres. Estos esfuerzos van tan lejos que han abierto competencias por el “mejor mensaje digital” dirigido a alienígenas.

Sin embargo, hay quienes están en contra de ese empeño por comunicarle al universo que nos encontramos aquí. Aunque expertos señalan que en el caso específico de la sonda Voyager, es muy improbable que un ser inteligente descifre su contenido.

“La sonda viaja a 10 kilómetros por segundo, tardándose medio millón de años en ir de una estrella a otra”, afirmó Drake. “Además, no tiene un rumbo fijo, sino que divaga por el espacio”.

Créditos: National Geographic, Messaging Extraterrestrial Intelligence, Wikipedia, Futurism.com.

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